El auge del turismo espacial: el mercado exclusivo donde China busca disputar el liderazgo a Estados Unidos

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La histórica rivalidad espacial entre Washington y Pekín se traslada ahora al ámbito comercial de los viajes civiles fuera de la Tierra, un sector exclusivo y en expansión que hasta el momento ha sido dominado por corporaciones occidentales.

El gigante del turismo digital chino, Ctrip, anunció recientemente su incorporación a este mercado al ofertar paquetes de viajes espaciales en convenio con la compañía estadounidense Virgin Galactic. Con una tarifa que ronda los 760.000 dólares por usuario, el programa contempla una estadía de seis jornadas que combina entrenamiento técnico y recorrido por el complejo Spaceport America, en Nuevo México, antes del despegue.

El salto de las misiones públicas al negocio privado

El turismo en el cosmos nació formalmente a inicios del siglo XXI, cuando el empresario Dennis Tito desembolsó 20 millones de dólares a la agencia espacial rusa Roscosmos en 2001 para convertirse en el primer viajero civil en la Estación Espacial Internacional (EEI). Tras la paralización de los transbordadores de la NASA en 2011 y la saturación de las naves Soyuz, el sector corporativo asumió la iniciativa para no depender de programas gubernamentales.

A través de firmas como SpaceX, Blue Origin y la propia Virgin Galactic, se aceleró la construcción de cohetes y vehículos propios para civiles. Entre los hitos destacados figuran los primeros vuelos de fundadores como Richard Branson y Jeff Bezos en 2021, la misión Inspiration4 de SpaceX (la primera enteramente civil en órbita) y los posteriores viajes privados a la EEI gestionados por Axiom Space. En el caso de Virgin Galactic, tras una pausa operativa para renovar su flota con naves de clase Delta, la firma proyecta retomar traslados suborbitales regulares a mediados de 2027.

Diferencias técnicas: vuelos suborbitales frente a orbitales

La industria divide su oferta en dos modalidades:

Trayectos suborbitales: alcanzan entre 80 y 100 kilómetros de altitud, con duraciones de hasta 90 minutos y unos 5 minutos en gravedad cero. Demandan pocos días de inducción y chequeos médicos estándar, con precios en el rango de los cientos de miles de dólares.

Misiones orbitales: superan los 300 kilómetros de altitud y se prolongan durante días o semanas. Requieren meses de preparación rigurosa, protocolos de supervivencia y condiciones físicas avanzadas, con costes que superan varias decenas de millones de dólares por plaza.

La incursión de las empresas chinas

A la par de los logros estatales chinos en el cosmos, el sector privado del país asiático ha comenzado a desarrollar su propia infraestructura turística. Compañías como Deep Blue Aerospace —conocida por el desarrollo de cohetes reutilizables Nebula— proyectan iniciar sus vuelos comerciales suborbitales en 2027 utilizando cápsulas adaptadas para seis ocupantes.

A este movimiento se suman iniciativas como CAS Space, vinculada a la Academia de Ciencias de China, consolidando una oferta local para competir de manera directa frente al dominio estadounidense en el negocio de los vuelos recreativos extraterrestres.

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